Introducción
Como un tesoro escondido que se filtra entre las costas de los departamentos de Antioquia y Chocó y se alimenta de las aguas del mar Caribe, siendo de este el punto más austral. Así se ve el golfo de Urabá en el mapa, una región que a su paso va dejando la tradición de pueblos pescadores, de zonas bananeras y el legado cultural de una comunidad diversa.
Igual es la mezcla de paisajes adornantes del golfo en su oblicuo recorrido. En fila se forman pueblos de importante actividad comercial, playas solitarias, apacibles caseríos con su lento transcurrir del tiempo y mucha naturaleza, sobre todo en la parte noroccidental, pues allí la frondosidad de la serranía del Darién genera ese encuentro de mar y selva que tanto cautiva; por lo extraño y alegremente glauco.
Por tierra, mar o aire, el golfo se vive en sus variadas formas y escenarios. Desde arriba, una figura geográfica inconfundible. Vía marítima, por ratos con el azare de olas embravecidas, pero con la certeza de un puerto seguro en la otra orilla. Y por carretera, en los pueblos antioqueños, con el coqueteo de un mar que se asoma y desaparece, pero que siempre envía su brisa para recordar la ubicación caribe.
Y allí, en una gama de escenarios, pero con coincidencias culturales y costumbristas, las Posadas Turísticas de Colombia emergen del festín de la naturaleza para albergar corazones y espíritus. Porque llegar al golfo de Urabá, visitarlo y disfrutarlo, es una experiencia que causa incontables emociones.
La convivencia con las buenas personas de Necoclí, el aullido de los micos en San Francisco, la placidez de noches estrelladas en Playona o esa rara fascinación que deja Capurganá. Razones para escribir la historia de un viaje diferente al golfo y desde sus posadas.
Clima
La temperatura promedio de la región del golfo de Urabá oscila entre los 27º C y 28º C. En verano puede subir hasta 34º C en zonas costeras como Capurganá y Playona, donde la brisa marina alivia el calor intenso. En el corregimiento de San Francisco, municipio de Acandí, el clima es similar, aunque un poco húmedo por las características de la vegetación boscosa que predomina en el lugar.
Ubicación
El golfo de Urabá está localizado al noroccidente de Colombia sobre el mar Caribe y entre las costas de los departamentos de Antioquia y Chocó. Tiene una extensión aproximada de 70 km que van desde punta Caribana en Antioquia (extremo oriente) hasta los límites de Colombia y Panamá en cabo Tiburón (extremo oeste).
Cultura y Tradiciones
Una interesante trietnia se produce en la zona, herencia de la colonización que se dio por la llegada de los españoles, quienes precisamente muy cerca de lo que hoy es Necoclí, fundaron el primer pueblo continental americano: San Sebastián de Urabá. Eso sucedió en 1509, cuando Alonso de Ojeda desembarcó en el territorio habitado por los indios urabaes.
Más tarde, hacia 1535, Pedro de Heredia erigió el poblado San Sebastián de Buenavista, frente al cerro de Cañaflechal y aledaño al actual casco urbano de Necoclí. Este pueblo y todo el golfo de Urabá pertenecieron durante mucho tiempo a la Gobernación de Cartagena.
Otros estudios ubican en el municipio de Acandí la primera población continental. Se dice que allí existió un lugar llamado Santa María la Antigua del Darién conquistada también por Alonso de Ojeda en 1510. La prueba más contundente de su existencia, es una pequeña capilla que quedó como vestigio del antiguo pueblo.
De cualquier manera, en el golfo de Urabá se recogen las tradiciones de todo el mestizaje que se dio a raíz de la llegada del español y del negro africano, y de su posterior encuentro con los pueblos prehispánicos que predominaban allí; entre ellos los senúes y los urabaes, hoy conocidos como kunas, una cultura binacional establecida en el golfo y en Panamá.
Aunque territorialmente los senúes habitaron más en los departamentos de Córdoba y Sucre, también hicieron presencia en el golfo. Hoy muchos de sus descendientes hacen parte del componente humano necocliseño.
Fiestas y eventos
Las fiestas de la región son evidencia de la influencia africana y de la interpretación caribe que en Colombia han tenido diversidad de cantos y danzas. Las celebraciones recrean momentos cotidianos de las comunidades, y su transmisión se da a través de distintas muestras folclóricas y culturales.
En el mes de octubre, coincidiendo con la conmemoración del Día de la Raza, en Necoclí se lleva a cabo el Festival Nacional del Bullerengue, música con predominio de tambores que lleva marcados lamentos e historias de pueblos costeños. Durante el festival se presentan varias bandas musicales y grupos de baile, que no compiten, sino que solamente manifiestan el arraigo de sus tradiciones.
En enero, Necoclí también es sede de las Fiestas Populares del Coco y Corralejas; encuentro de cabalgatas, torneos deportivos, grupos musicales y bailes de fandango. En el mismo municipio, y durante Semana Santa, además de los actos religiosos, se dan muestras gastronómicas y actividades lúdicas.
En el corregimiento de San Francisco, municipio de Acandí, a partir del 28 de junio y durante cuatro días se celebra el Festival de la Jagua, nombrado así por un fruto típico que es utilizado para que los raizales se pinten figuras y tatuajes en el cuerpo. Como complemento a este ritual las comunidades organizan bailes ancestrales al son de tambores y chirimías.
Durante la segunda semana de octubre en el poblado de Capurganá tiene lugar el Festival de la Cigua. Se trata de una fusión de juegos, cabalgatas, deportes de campo y náuticos, música alegre y campañas ecológicas como el buceo para pescar basuras en el fondo marino.
Artesanías
Por influencia de la cercana región cordobesa algunas personas trabajan la caña flecha, aunque los artesanos necocliseños son más diestros en la tejeduría de otras fibras naturales como la calceta de plátano y la palma de iraca, materiales con los que elaboran bolsos, floreros, individuales y variados adornos y accesorios.
Así mismo, esta región de Urabá - Darién es reconocida por las molas, telas decoradas en las que a base de retales coloridos se forman distintas figuras. Las molas son diseñadas por las indígenas kunas del golfo y especialmente de las islas de San Blas en Panamá. Para el comprador tiene más significado una mola que previamente las aborígenes han usado como blusa.
Gastronomía
Por ser zona costera, en la comida del golfo de Urabá predominan el pescado, el arroz con coco y los patacones. La sierra, y en especial el pargo rojo, son los platos más apetecidos por la deliciosa forma en que los preparan, principalmente en Capurganá y Sapzurro.
Por su parte los cocineros de Necoclí han creado recetas propias, que ya son representativas debido a la originalidad y rico sabor. Las galletas de limón, la torta de berenjena y la bacota de plátano, son algunos de los platos dentro del auténtico menú.
Cómo llegar
Dependiendo de la programación del viaje por el golfo de Urabá hay varias formas de recorrerlo vía terrestre, aérea y marítima, esta última indispensable para conocer algunos lugares de la región como el corregimiento de San Francisco y sus posadas. Es posible llegar hasta Necoclí por carretera desde Medellín o Montería, o vía aérea hasta Apartadó y desde allí en transporte terrestre.
Para pasar de Necoclí a San Francisco se debe contratar una lancha privada que atraviesa en 40 minutos la distancia entre los dos destinos. La lancha pública es otra opción, pero esta se debe abordar en el puerto de Turbo (Antioquia), que a propósito es el epicentro del transporte fluvial en el golfo de Urabá. La distancia entre Necoclí y Turbo es de dos horas por carretera.
De igual manera a Capurganá se llega en avión que sale de Medellín, ciudad en la que necesariamente hay que hacer conexión desde cualquier capital del país. En lancha se llega desde Turbo, y el recorrido en alta mar tiene dos horas de duración.
Atractivos
La región es la misma, pero el paisaje es cambiante en cada uno de los destinos visitados. En algunos el mar moja los pies y despacha sus sonidos, en otros envía su brisa a puntos más retirados de la orilla. Hay escenarios de selva, bosque, playa y de potreros poblados de vacas y caballos. El agua corre por los ríos y quebradas y la fauna silvestre ambienta los días de caminatas. Hay sentimientos que despiertan y transmiten los pobladores de alegría, de esperanza y tranquilidad. El golfo es múltiple en las sorpresas que regala.
Necoclí y Vereda El Carlos
El municipio es fusión de Antioquia y la región Caribe. Se sabe esto por su ubicación geográfica, por la presencia de habitantes paisas - muchos llegados de Medellín- y por los nativos, quienes en su forma de vida recrean el costumbrismo de los pueblos costeños. La vida allí parece transcurrir con alegría y sin mayores sobresaltos.
A 15 minutos de Necoclí, por la carretera que va al municipio de Turbo, está la vereda El Carlos, el sitio donde se han construido las posadas turísticas con materias primas que provee la región. Madera, caña flecha, caña brava y palma amarga forman la estructura de los acogedores quioscos que sirven de morada a los viajeros.
En el punto más alto del Centro Ecoturístico y Arqueológico El Carlos se halla un mirador que permite una completa vista de las montañas de El Carlos, la loma La Ñeca, las palmas de la región usadas en artesanías y construcción, y los cultivos de pancoger como yuca, arroz, plátano, frutales y ñame. Aunque la playa está a unos dos kilómetros del centro, se alcanza a percibir un halo de la brisa marina que llega de occidente.
Centro Ecoturístico y Arqueológico El Carlos. Aquí están dispuestas tres posadas, cada una con su nombre propio y dos habitaciones, también bautizadas con una razón que sustenta toda la historia del lugar, el cual es administrado en forma rotatoria por unas 18 familias que viven en la vereda.
Además de restaurante, zonas verdes y un auditorio, las posadas de El Carlos tienen como su principal atractivo un centro de interpretación arqueológica donde se custodian cerca de 170 piezas halladas y que fueron elaboradas por las antiguas culturas que habitaron la región. Utensilios, piezas ceremoniales o herramientas, hacen parte de la valiosa colección. Mayores informes. Francisco Meneses Cel. 312 2434526 / Edison Meneses Cel. 310 3889366 eco.elcarlos@gmail.com
VOLCÁN DE LODO
A una distancia de kilómetro y medios desde las posadas se encuentra el volcán de lodo, un manantial permanente de barro al que se le atribuyen muchas propiedades curativas y regenerativas para la piel. Luego del medicinal chapuzón, el viajero tiene la opción de bañarse en una pequeña laguna cercana o caminar un kilómetro para sumergirse en el mar. Mayores informes. Francisco Meneses Cel. 312 2434526 / Manuel Santiago Parra Cel. 320 7806272
CASCADA EL CARLOS
A unos veinte minutos por entre la vegetación que circunda la vereda El Carlos y las posadas está la quebrada que lleva su mismo nombre. Se trata de una caída natural que forma pozos de aguas cristalinas, refrescantes luego de una caminata con cierto nivel de exigencia.
ENSENADA DE RÍONEGRO
Es una de las reservas biológicas más importantes y exuberantes de Necoclí, a la que se llega luego de 40 minutos de travesía por el mar. La ensenada es una formación de 270 hectáreas de manglar dispuestas entre laberintos y aguas quietas. El entorno es apto para la migración de aves y la reproducción de peces, crustáceos, moluscos y ostras. Así mismo, prácticas deportivas como el kayac o el buceo a pulmón se pueden realizar en la ensenada.
RÍO NECOCLÍ
Es un cauce silencioso y relativamente corto rodeado de una espesa vegetación. Escenario perfecto para un paseo en balsa desde la desembocadura en el mar hasta la vereda El Hoyito, donde después de una corta caminata se puede conocer un inmenso árbol de caracolí, cuya rareza consiste en que su tronco es totalmente hueco, siendo hábitat de algunos murciélagos frugívoros. Mayores informes. ecohuellas@gmail.com
Volcán de Lodo
A una distancia de kilómetro y medios desde las posadas se encuentra el volcán de lodo, un manantial permanente de barro al que se le atribuyen muchas propiedades curativas y regenerativas para la piel. Luego del medicinal chapuzón, el viajero tiene la opción de bañarse en una pequeña laguna cercana o caminar un kilómetro para sumergirse en el mar. Mayores informes. Francisco Meneses Cel. 312 2434526 / Manuel Santiago Parra Cel. 320 7806272
Cascada El Carlos
A unos veinte minutos por entre la vegetación que circunda la vereda El Carlos y las posadas está la quebrada que lleva su mismo nombre. Se trata de una caída natural que forma pozos de aguas cristalinas, refrescantes luego de una caminata con cierto nivel de exigencia.
Ensenada de Rionegro
Es una de las reservas biológicas más importantes y exuberantes de Necoclí, a la que se llega luego de 40 minutos de travesía por el mar. La ensenada es una formación de 270 hectáreas de manglar dispuestas entre laberintos y aguas quietas. El entorno es apto para la migración de aves y la reproducción de peces, crustáceos, moluscos y ostras. Así mismo, prácticas deportivas como el kayac o el buceo a pulmón se pueden realizar en la ensenada.
Río Necoclí
Es un cauce silencioso y relativamente corto rodeado de una espesa vegetación. Es el escenario perfecto para un paseo en balsa desde la desembocadura en el mar hasta una vereda cercana, donde después de una corta caminata se puede conocer un inmenso árbol de caracolí, cuya rareza consiste en que su tronco es totalmente hueco, siendo hábitat de algunos murciélagos frugívoros. Mayores informes ecohuellas@gmail.com
San Francisco y Centro Ecoturístico Posadas del Río
San Francisco es como un lugar imaginario concebido en el tiempo y la distancia. Allí las horas pasan lentas al vaivén de la paciencia del pescador, pero amenas por cuenta del juego y la inocencia de los niños. Y aunque el lugar aún no aparece en el mapa, se trata de un caserío muy bien organizado con escuela, puesto de salud, calles en césped y hasta discoteca.
El corregimiento hace parte del municipio de Acandí en el Chocó Caribe y a él se llega en lancha contratada desde Necoclí (40 minutos) o pública desde Turbo (una hora).
Centro Ecoturístico Posadas del Río. A un kilómetro de la playa de San Francisco, atravesando la aldea y una reserva ecológica, se llega a este centro ecoturístico, que a espaldas del río Ciego y el aullido de los monos, cuenta con cinco cabañas hechas en palma y madera. Además de restaurante y un quiosco de hamacas que sirve de mirador, el centro tiene jardines y una abundante naturaleza colindante y que se conoce por medio de varios senderos. Mayores informes. Wilton Martínez Cel. 312 2229200 eco.urabadarien@gmail.com
BOSQUE DE LOS GIGANTES
Para conocerlo se debe emprender una caminata que sale del centro ecoturístico y que requiere un alto nivel de exigencia por las condiciones del terreno y los continuos ascensos y descensos que aparecen en el sendero. Al llegar se aprecian descomunales árboles de considerable altura y diámetro, y con edades que podrían superar los doscientos años.
POZA DE AMALIA
El camino transcurre entre potreros y reservas de flora y fauna que llaman la atención por su colorido y rareza. La poza es una formación natural de aguas claras convertidas en un oasis de recompensa para el caminante que ha sorteado el camino. Distintas clases de monos, aves, reptiles y anfibios pueden aparecer al paso del expedicionario.
HIDROSENDERO
Es el camino que va paralelo al río Ciego y llega hasta su desembocadura en el mar. En invierno el río hace su tránsito normal hacia el Caribe, pero en verano se forma una barrera de arena que detiene el cauce, de allí se deriva su nombre. Este sendero se camina en unas dos horas, tiempo durante el cual se aprecian distintas especies de fauna, entre ellas los monos tití y cariblanco.
TRIGANÁ Y RESERVA SARDÍ
Triganá es una de las playas más bellas del golfo de Urabá, donde el viento sigue de largo y el mar se asoma con prudencia para construir un espacio contagiante de tranquilidad, gracias al suave transcurrir de las olas. Al respaldo de esta vía hay una granja, un centro artesanal y la reserva ecológica Sardí con senderos de interpretación y cascadas naturales que caen y se van por las piedras.
A Triganá se llega desde San Francisco en una caminata de 35 minutos entre la playa y el monte. O en menos tiempo si se viaja en lancha, entre 5 y 10 minutos.
PLAYA DE SARDÍ
A 15 minutos de Triganá, caminando por entre la reserva, se llega a la playa nudista de Sardí, el lugar buscado por los bañistas que gustan de la privacidad. El nado en este lugar no es recomendable durante el verano, ya que algunas especies de tiburones se acercan a la orilla. El mayor atractivo de la playa Sardí radica en su carácter solitario.
VEREDA NAPÚ
El panorama de campo y potreros que ofrece este lugar por momentos transporta en el pensamiento a un lugar muy apartado del Caribe. La fauna doméstica de cerdos, gallinas, caballos y vacas a orillas del mar, se complementa con la vida de los pescadores que habitan la playa Napú, localizada a dos horas de caminata desde San Francisco.
Bosque de Los Gigantes
Para divisarlo se debe emprender una caminata que sale del centro ecoturístico y que requiere un alto nivel de exigencia por las condiciones del terreno y sus continuos ascensos y descensos. Al llegar se aprecian descomunales árboles de considerable altura y diámetro, y con edades que podrían superar los doscientos años
Poza de Amalia
El camino transcurre entre potreros y reservas de flora y fauna que llaman la atención por su colorido y rareza. La poza es una formación natural de aguas claras convertidas en un oasis de recompensa para el caminante que ha sorteado el camino. Distintas clases de monos, aves, reptiles y anfibios pueden aparecer al paso del expedicionario.
Hidrosendero
Es el camino que va paralelo al río Ciego y llega hasta su desembocadura en el mar. En invierno el río hace su tránsito normal hacia el Caribe, pero en verano se forma una barrera de arena que detiene el cauce, de allí se deriva su nombre. Este sendero se camina en unas dos horas, tiempo durante el cual se aprecian distintas especies de fauna, entre ellas los monos tití y cariblanco.
Triganá y Reserva Sardí
Triganá es una de las playas más bellas del golfo de Urabá, donde el viento sigue de largo y el mar se asoma con prudencia para construir un espacio contagiante de tranquilidad, gracias al suave transcurrir de las olas. Al respaldo de esta vía hay una granja, un centro artesanal y la reserva ecológica Sardí con senderos de interpretación y cascadas naturales que caen y se van por las piedras.
A Triganá se llega desde San Francisco en una caminata de 35 minutos entre la playa y el monte. O en menos tiempo si se viaja en lancha, entre 5 y 10 minutos.
Vereda Napü
El panorama de campo y potreros que ofrece este lugar por momentos transporta en el pensamiento a un lugar muy apartado del Caribe. La fauna doméstica de cerdos, gallinas, caballos y vacas a orillas del mar, se complementa con la vida de los pescadores que habitan la playa Napú, localizada a dos horas de caminata desde San Francisco.
Playa de Sardí
A 15 minutos de Triganá, caminando por entre la reserva, se llega a la playa nudista de Sardí, el lugar buscado por los bañistas que gustan de la privacidad. El nado en este lugar no es recomendable durante el verano, ya que algunas especies de tiburones se acercan a la orilla. El mayor atractivo de la playa Sardí radica en su carácter solitario.
Playona y sus Posadas Turísticas
Con catorce kilómetros de extensión esta playa es una de las más amplias del golfo de Urabá. Frente al mar se han levantado cinco posadas turísticas que reciben permanentemente el refresco de la brisa marina y el arrullo de las olas cuando se desvanecen en la orilla. Contemplar la inmensidad del Caribe durante las caminatas sobre la arena blanca o divisar el cielo estrellado en las noches claras, hacen parte de los planes ideales en este lugar.
En el mismo predio de las cabañas pasa un caño donde es posible pescar camarones o pasear en canoa. Playona también se conoce como playa Caná, nombre tomado de las tortugas de dicha especie y que llegan todos los años a poner sus huevos.
EL MIRADOR DE PLAYONA
Las posadas de Playona están custodiadas por un cerro que sirve de mirador del mar y su extensa playa. Para llegar a la cima se debe atravesar durante 25 minutos una ruta por la que se encuentran ganado, diversas especies de aves y algunos monos aulladores.
LLEGADA DE LAS TORTUGAS CANÁ
Sin duda el mejor momento que se puede vivir en Playona es el de asistir a la llegada de las inmensas tortugas caná, las cuales buscan principalmente esta playa para desovar. A través del campamento Mamá Basilia la comunidad de la zona viene trabajando en la protección de esta especie en vía de extinción.
Las personas encuentran los huevos antes que los depredadores, los siembran y cuando nacen las crías las liberan al mar. Participar de esta actividad requiere el cumplimiento de ciertas normas para no molestar a las tortugas con ruidos o luces que interrumpan la acción nocturna del desove. Mayores informes. Alfonso Gutiérrez Cel. 312 2449171 eco.playacana@gmail.com .
El Mirador de Playona
Las posadas de Playona están custodiadas por un cerro que sirve de mirador del mar y su extensa playa. Para llegar a la cima se debe atravesar durante 25 minutos una ruta por la que se encuentran ganado, diversas especies de aves y algunos monos aulladores.
Llegada de las Tortugas Caná
Sin duda el mejor momento que se puede vivir en Playona es el de asistir a la llegada de las inmensas tortugas caná, las cuales buscan principalmente esta playa para desovar. A través del campamento Mamá Basilia la comunidad de la zona viene trabajando en la protección de esta especie en vía de extinción.
Las personas encuentran los huevos antes que los depredadores, los siembran y cuando nacen las crías las liberan al mar. Participar de esta actividad requiere el cumplimiento de ciertas normas para no molestar a las tortugas con ruidos o luces que interrumpan la acción nocturna del desove. Mayores informes. Alfonso Gutiérrez Cel. 312 2449171 eco.playacana@gmail.com
Capurganá y las posadas Iracas de Belén
El pequeño poblado es uno de los sitios más fascinantes del golfo de Urabá, por el colorido de sus calles empedradas, la cordialidad de los habitantes y por todos los sitios para conocer que se hallan a su alrededor. Capurganá está en el extremo noroccidental de la región, cuenta con menos de dos mil habitantes, quienes en su mayoría se dedican a la pesca, la agricultura y las labores derivadas del turismo.
Todos los caminos de este corregimiento de Acandí son peatonales. No hay carros, muy pocas motocicletas, pero sí un buen número de carretas haladas por caballos, el principal medio de transporte.
En Capurganá hay que disfrutar su bien cuidada playa, el muelle y los cafés de los alrededores, así como la casa de ´Niño Dios´, una rústica y llamativa morada hecha con todo tipo de material reciclable. ´Niño Dios´ se hace llamar el simpático colono que le dio vida a este proyecto, donde vive con su esposa y sus hijos. Mayores informes. Cel. 320 7552402 / 315 8402068
IRACAS DE BELÉN
A dos kilómetros y medio del casco urbano de Capurganá se ubican las posadas de Iracas de Belén, levantadas en inmediaciones de la selva húmeda tropical y a unos cien metros del mar, del cual se aprecian fabulosas panorámicas en los balcones de las cinco cabañas.
En este centro ecoturístico hay cultivos de plátano, restaurante, salón de juegos, un jacuzzi de agua natural y un quiosco donde funciona el bar.
De igual forma hay trazados senderos interpretativos por donde se aprecian ardillas, micos, pavones, venados y zainos. Desde acá se pueden planear las excursiones a los distintos puntos de interés.
SAPZURRO Y LA MIEL
A Sapzurro se llega desde Capurganá en lancha (15 minutos) o caminado entre la serranía del Darién (una hora y 20 minutos). Se trata del último caserío colombiano antes de la frontera con Panamá. Sapzurro en un multicolor y silente corregimiento con arquitectura en ladrillo. Dispone de muelle, una pequeña playa y restaurantes que preparan exquisitos pescados como el pargo rojo.
Luego de cruzar las pocas calles de la aldea aparece la pequeña colina que separa a Colombia y Panamá. Se deben ascender 180 escalones y descender 238 para estar en La Miel, el primer poblado panameño, el cual se precia de tener la linda playa Blanca, donde el verde mar golpea un poco fuerte, pero permite placenteros baños y juegos náuticos. Esta playa colinda con cabo Tiburón, la punta de la selva del Darién que marca los límites fronterizos. Cerca de 15 minutos dura la travesía entre los dos poblados.
CASCADA EL CIELO
Lindo paraje natural que cuelga en la reserva del Darién. El torrente que aparece al final del camino es la recompensa a una compleja caminata de más de una hora desde Capurganá, y en la que se cruza trece veces el río que lleva el mismo nombre del pueblo. Para disminuir la exigencia de la caminata es posible alquilar una carreta que lleva hasta un punto donde empieza el ascenso definitivo a la cascada.
EL AGUACATE Y PLAYA SOLEDAD
Son encantadoras playas en la parte sur de Capurganá habitadas por hospitalarios nativos que ofrecen servicios de bebidas y alimentación. El mar allí regala espectaculares brillos que acentúan sus distintos tonos de esmeralda. Muy cerca de las dos playas se forman los hoyos sopladores y la isla de los Pájaros, punto de encuentro de aves migratorias.
La lancha desde el muelle de Capurganá tarda aproximadamente 15 minutos a El Aguacate y 20 a playa Soledad. Dos lugares paradisíacos con mucha arena blanca y un mar inofensivo.
EL MIRADOR AGROFORESTAL
Es el punto intermedio en el camino de Capurganá a Sapzurro. Luego de un arduo recorrido peatonal de 40 minutos se llega al filo del cerro, en el que se divisa en la distancia la bahía de Sapzurro. La reserva agroforestal tiene un camino bien demarcado que facilita el exigente tránsito.
LA PISCINA DE LOS DIOSES
Ocho minutos después de la playa de Capurganá se encuentra la Piscina de los Dioses, una zona rocosa donde el mar golpea muy fuerte provocando la formación de unos pozos a los que se recomienda no acercarse, ni mucho menos sumergirse en vista de la agresividad del agua. Este lugar es exclusivamente para el disfrute visual y fotográfico.
Posadas Turísticas Iracas de Belén
A dos kilómetros y medio del casco urbano de Capurganá se ubican las posadas de Iracas de Belén, levantadas en inmediaciones de la selva húmeda tropical y a unos cien metros del mar, del cual se aprecian fabulosas panorámicas en los balcones de las cinco cabañas.
En este centro ecoturístico hay cultivos de plátano, restaurante, salón de juegos, un jacuzzi de agua natural y un quiosco donde funciona el bar
De igual forma hay senderos interpretativos por donde se aprecian ardillas, micos, pavones, venados y zainos. Desde acá se pueden planear las excursiones a los distintos puntos de interés.
Sapzurro y La Miel
A Sapzurro se llega desde Capurganá en lancha (15 minutos) o caminado entre la serranía del Darién (una hora y 20 minutos). Se trata del último caserío colombiano antes de la frontera con Panamá. Sapzurro en un multicolor y silente corregimiento con arquitectura en ladrillo. Dispone de muelle, una pequeña playa y restaurantes que preparan exquisitos pescados como el pargo rojo.
Luego de cruzar las pocas calles de la aldea aparece la pequeña colina que separa a Colombia y Panamá. Se deben ascender 180 escalones y descender 238 para estar en La Miel, el primer poblado panameño, el cual se precia de tener la linda playa Blanca, donde el verde mar golpea un poco fuerte, pero permite placenteros baños y juegos náuticos. Esta playa colinda con cabo Tiburón, la punta de la selva del Darién que marca los límites fronterizos. Cerca de 15 minutos dura la travesía entre los dos poblados.
Cascada El Cielo
Lindo paraje natural que cuelga en la reserva del Darién. El torrente que aparece al final del camino es la recompensa a una compleja caminata de más de una hora desde Capurganá, y en la que se cruza trece veces el río que lleva el mismo nombre del pueblo. Para disminuir la exigencia de la caminata es posible alquilar una carreta que lleva hasta un punto donde empieza el ascenso definitivo a la cascada.
El Aguacate y Playa Soledad
Son encantadoras playas en la parte sur de Capurganá habitadas por hospitalarios nativos que ofrecen servicios de bebidas y alimentación. El mar allí regala espectaculares brillos que acentúan sus distintos tonos de esmeralda. Muy cerca de las dos playas se forman los hoyos sopladores y la isla de los Pájaros, punto de encuentro de aves migratorias.
La lancha desde el muelle de Capurganá tarda aproximadamente 15 minutos a El Aguacate y 20 a playa Soledad. Dos lugares paradisíacos con mucha arena blanca y un mar inofensivo.
El Mirador Agroforestal
Es el punto intermedio en el camino de Capurganá a Sapzurro. Luego de un arduo recorrido peatonal de 40 minutos se llega al filo del cerro, en el que se divisa en la distancia la bahía de Sapzurro. La reserva agroforestal tiene un camino bien demarcado que facilita el exigente tránsito.
La Piscina de los Dioses
Ocho minutos después de la playa de Capurganá se encuentra la Piscina de los Dioses, una zona rocosa donde el mar golpea muy fuerte provocando la formación de pozos a los que se recomienda no acercarse, ni mucho menos sumergirse en vista de la agresividad del agua. Este lugar es exclusivamente para el disfrute visual y fotográfico.