Introducción
Con más de cien municipios Boyacá es uno de esos departamentos diversos de Colombia, cuya morfología, como de un par de brazos abiertos, lo acercan a las fronteras de distintas regiones, haciendo que esta parte de la región Andina se conozca de muchos modos y por cualquier dirección. Cuando menos se piensa, se está en un bonito poblado de Boyacá.
Es un encuentro de verdes, en los valles y las montañas. Un amplio surtido de tierras fecundas, de costumbres y de climas que se agrupan como muestra colombiana. Que evoca paisajes, independencia, campos fecundos, nobleza humana, olor a tierra mojada, pueblos pintorescos, ruta libertadora, bicentenario. Hasta aquí para evitar muchas más comas.
Dentro de esa amalgama de retratos y cualidades, dos destinos diametralmente opuestos por su ubicación y que exponen algunas de las muchas posibilidades para hacer turismo en Boyacá. Sutamarchán y Chinavita, aunque con algunas similitudes en su composición natural, dan muestras distintas de lo que implican los valores y tesoros boyacenses.
En esos dos municipios se construyeron las Posadas Turísticas de Colombia, para facilitar la presencia del viajero en una región rural, donde es fácil salir al encuentro de esos momentos naturales e históricos que causan tanta placidez e interés y obligan a una averiguación permanente. Más cuando hay tantas alternativas para estar en esos pródigos campos.
CLIMA
En términos generales el clima del departamento de Boyacá es frío, con temperatura promedio de 15º C. Aunque por su extensión y variedad de pisos térmicos, hay muchos pueblos de climas templados.
En Sutamarchán, ubicado a 2.095 metros sobre el nivel del mar, la temperatura logra un estado máximo de 20º C. Chinavita alcanza temperaturas entre 18º C y 23º C debido a su localización a una altura de 1.763 metros sobre el nivel del mar.
UBICACIÓN
El departamento de Boyacá hace parte de la región Andina del país, ocupando un área de 23.102 km2 y siendo sus montañas alturas y recodos de la cordillera Oriental. Limita al norte con el departamento de Santander; al nororiente con los departamentos de Norte de Santander, Arauca y la república de Venezuela; al oriente con Casanare; al sur con Cundinamarca y al occidente con el departamento de Antioquia.
El municipio de Sutamarchán hace parte de la provincia de Ricaurte al occidente del departamento y de su capital Tunja, distante de esta 44 km. Chinavita de halla al suroriente de Boyacá en la provincia de Neira e integrando también la región conocida como el valle de Tenza. Una distancia de 67 km separa a Chinavita de la ciudad de Tunja.
CULTURA Y TRADICIONES
El territorio que hoy ocupa el departamento estuvo habitado por el pueblo muisca o chibcha, cuyo legado aún hace presencia en el devenir de los campesinos boyacenses y de su acervo cultural. Esa influencia se refleja en oficios como la agricultura, en las artesanías, en los nombres de las poblaciones y en muchas leyendas que hablan de hechos inverosímiles y fantásticos; muchos de los cuales se conocen durante el paso por los sitios turísticos o a través de amenas conversaciones con los pobladores.
Al momento de la llegada de los españoles los chibchas estaban organizados en cacicatos, sistemas de estratificación social que giraban alrededor de la familia, teniendo al cacique como máxima autoridad de un pueblo también conformado por sacerdotes o jeques y los güechas o guerreros, dentro de otros miembros de la comunidad. Igual que en nuestros tiempos, la familia era el centro de la sociedad, y esta a su vez se agrupaba en clanes que constituían tribus.
El pueblo muisca logró grandes avances en orfebrería, agricultura y alfarería, incluso la forma de pagar tributos a los caciques se daba a través de donaciones de alimentos, oro, sal y elementos fabricados como las mantas. Hacían programaciones de cultivos de acuerdo con su propio calendario y a partir de observaciones meteorológicas. Fueron diestros en la explotación de minerales como la sal y las esmeraldas; así como en el cultivo de frijol, maíz, tomate y papa.
Buena parte de esos antepasados se refleja en la cotidianidad del campesino de ahora, en una región donde la siembra y el trabajo artesanal son factores fundamentales de la economía. Mientras que de la llegada de los españoles y el inevitable mestizaje quedaron pueblos coloniales y de tradición religiosa, donde la estructura arquitectónica tiene como eje la iglesia y la plaza central.
Además de la fe cristiana, de arraigo español se impusieron muchas de las danzas, músicas y fiestas típicas de Boyacá. La guabina, el pasillo, y especialmente el torbellino, son ritmos en los que se manifiesta tal influencia. La melodía se acompaña con ingeniosos versos y coplas para amenizar los bailes del seis, la trenza o la crizneja y el tres, como el Tres de los escribanos, muy popular en el valle de Tenza.
Varias modificaciones del torbellino se han dado con la creación de nuevas músicas como la carranguera, de picarescos versos que dibujan la rutina y la sabiduría popular. Esta expresión, con injerencia de otros aires, es una manifestación de sátira, cuento y anécdota acompañada con armónica, guitarra, tiple, requinto y guacharaca.
Fiestas y eventos. Generalmente durante la segunda semana del mes de octubre el municipio de Sutamarchán lleva a cabo sus tradicionales ferias y fiestas en las que se programan, entre otros eventos: feria ganadera, verbenas populares, corridas de toros, cabalgatas, presentaciones musicales y culturales y competencias deportivas.
Además de dichos festejos y de la devoción a la Virgen en la iglesia Nuestra Señora de la Salud, en Sutamarchán tiene lugar un particular evento llamado la Tomatina de Sutamarchán, encuentro alrededor de uno de los principales productos agrícolas de la región y que consiste en una guerra de tomates entre alegres contrincantes caracterizados por el buen humor. El evento se realiza en junio y está sujeto a una serie de normas que los participantes deben cumplir.
En Chinavita su fiesta más importante se lleva a cabo entre los últimos días de diciembre y los primeros del mes de enero, cuando el pueblo entero se vuelca en homenaje a la Virgen del Amparo, patrona del municipio e inspiración para desarrollar una serie de actos con cabida de la devoción religiosa, el entusiasmo y la cultura popular.
Durante los festejos municipales hay actos como feria ganadera, exposición porcina, presentaciones musicales, cabalgatas, desfile de carrozas, torneos deportivos, carreras de triciclos, de carretas y hasta de asnos. En los días más importantes de las fiestas, el 31 de diciembre y el primero de enero, el pueblo se concentra alrededor de la Virgen del Amparo con ofrendas florales, misas y procesiones. También durante el mes de septiembre tienen lugar manifestaciones en homenaje a la sagrada imagen.
ARTESANÍAS
La herencia de las antiguos pobladores indígenas se hace visible por la gran variedad de materias primas usadas y la destreza de los artesanos de Boyacá que transforman en prendas de vestir, adornos, accesorios y herramientas muchos de los materiales que les suministra la naturaleza.
En Sutamarchán se concentran tejedoras de lana que arman en telares y con sus manos ruanas, guantes, gorros, sacos y bufandas. Productos que ellas mismas venden en el municipio o en la vereda Pedregal Bajo, a 4 km del casco urbano. Mayores informes. Punto de Lana Campesina Cel. 311 2619561 / 310 2880448 / 310 2960448 turismocampesino@hotmail.com
También en las calles de Sutamarchán se consiguen artesanías en fique y esparto, los materiales más comunes. Floreros, fruteros, individuales y portavasos, son algunos de los útiles adornos diseñados por los menestrales. También en el pueblo se vienen adelantando capacitaciones para que los habitantes, en especial las mujeres, diseñen papel artesanal y con él creen distintos artículos. Mayores informes. María Florinda Coy Cel. 310 4857818floris3110@gmail.com
En la posada Villa Lorena del municipio de Chinavita, los anfitriones trabajan la madera y la calceta de plátano para diseñar cuadros, relojes, floreros y gran variedad de muebles. Mayores informes. Pastor Cendales - Adriana María Pabón Cel. 310 2544367 / 314 3898453.
La población de Ráquira es reconocida internacionalmente por las artesanías en barro que allí mismo se fabrican y porque el pueblo es tal vez el mayor centro comercial al que llegan las ingeniosas obras de los menestrales del departamento. Las principales calles de esta localidad viven atiborradas de vistosas artesanías que van desde hamacas e inmensos jarrones hasta pequeños vasos y copas de originales características. En los alrededores de Ráquira se encuentran los distintos talleres donde los artífices trabajan sobre tornos y en moldes las tradicionales vasijas de barro. La demostración de este arte se presenta a los viajeros como parte de un interesante recorrido por la región. Mayores informes. Juan Daniel Rodríguez (vereda La Candelaria) Cel. 311 5391498 / Uvaldina Casas (desierto de la Candelaria) Cel. 311 5654434 / 314 4006806.
Por su parte el municipio de Tenza es conocido como la capital nacional de la cestería por el común oficio de sus gentes que trabajan la chin o caña de castilla en el diseño de los típicos y muy usados canastos. También materiales como el fique, la crin de caballo, el bambú y el sauce son recursos de los que se valen los tenzanos para elaborar productos que se consiguen en gran cantidad los sábados en la plaza de mercado o cualquier día en los almacenes del municipio. Mayores informes. Cooperativa Artesanal. Calle 5 No. 6-15 Tel. (8) 7527338 / Cel. 314 3071540 Tenza (Boyacá)
GASTRONOMÍA
El principal plato típico de Sutamarchán se describe por su sabor delicioso y se mide por metros. Se trata de la famosa longaniza, embutido de carne de cerdo que cuelga en muchos de los restaurantes del municipio y se sirve en bandejas acompañada de papa, arepa, plátano y rellena, un menú conocido como picada o fritanga. Varias fábricas de longaniza funcionan en el pueblo, prueba de la arraigada tradición entorno a este alargado producto, textualmente servido a la medida del gusto y el apetito del comensal.
Gracias a la fertilidad de la tierra que provee los ingredientes, en Chinavita una de las comidas más comunes es el sancocho de gallina. Esta sopa contiene papa, yuca y plátano; y además se acompaña con arroz blanco.
Adicionalmente, tanto en Sutamarchán como en Chinavita es posible degustar los menús característicos de todo el departamento de Boyacá, en los que predominan las sopas como la mazamorra y el cuchuco con espinzazo; mientras que el cocido boyacense es tal vez el plato insignia de la región. Se trata de un revoltijo de tubérculos exclusivos de esta tierra que van mezclados con habas, carne de cerdo, carne de res y papa. Cubios, nabos, hibias y chuguas, hacen parte de los particulares productos que dan sabor al cocido.
CÓMO LLEGAR
Hay varias rutas para llegar al departamento de Boyacá y sus atractivos, por su cercanía con Bogotá y por su carácter fronterizo con varias regiones del país, aunque el acceso es exclusivamente terrestre.
De Bogotá a Sutamarchán hay una distancia aproximada de 167 km por una carretera en buenas condiciones. El recorrido inicia en la Autopista Norte y pasa por varias poblaciones de Cundinamarca, entre ellas, Chía, Zipaquirá, Sutatausa, Ubaté y Fúquene. Antes de Sutamarchán aparecen los pueblos boyacenses de Chiquinquirá y Tinjacá. La distancia entre Sutamarchán y Tunja, capital de Boyacá, es de 44 km.
Para llegar a Chinavita desde Bogotá se debe tomar la Autopista Norte hasta la represa del Sisga y de allí el desvío hacia Machetá (Cundinamarca). La misma carretera lleva por municipios como Guateque y Garagoa, que también hacen parte del valle de Tenza, la distancia total es de 150 km. Entre Tunja y Chinavita hay una distancia de 67 km.
Entre las posadas turísticas de Sutamarchán y Chinavita hay una distancia de 111 km por una vía que pasa las locaciones de Villa de Leyva, Sáchica, Cucaita, Tunja, Soracá, Boyacá, Jenesano y Tibaná. De Jenesano a Chinavita la carretera se encuentra en regulares condiciones.
Atractivos
Es bien conocida la generosidad glauca de los paisajes boyacenses, en los que montañas, valles y praderas se dejan surcar por ríos y quebradas que nutren el fértil suelo del departamento. En todos los rincones de esta geografía caracterizada por las lomas de la cordillera Oriental hay parajes y pueblos de mucho interés y bonitura, pero en esta ocasión se limitan los atractivos a las zonas de influencia de las posadas turísticas de la región. Así las cosas, el viajero tendrá buenas excusas, no sólo para reservar hospedaje, sino para conocer parte de los encantos del departamento. Los unos hacia el occidente (Sutamarchán) y los otros hacia el suroriente (Chinavita).
Chinavita y sus atractivos
Conocida como la puerta de oro del valle de Tenza, esta localidad se ubica 67 km al sur de Tunja y 150 km al nororiente de Bogotá. Sobresalen los extensos cultivos de fique y frutales y la abundancia de paisajes naturales que propician las actividades ecoturísticas. A Chinavita lo conforman catorce veredas, en algunas de las cuales se construyeron las posadas turísticas para el deleite de los pasajeros, no sólo con la nobleza de los boyacenses sino con la armonía de las estancias naturales como el cerro Picacho y las catorce lagunas de Mundo Nuevo, de extensiones no uniformes y la custodia del cerro de Mamapacha.
Iglesia Nuestra Señora del Amparo. Por común acuerdo del sacerdote y los parroquianos de la época, se decidió que esta iglesia fundada el 14 de septiembre de 1822 fuera presidida por la advocación a la Virgen del Amparo, que se fue haciendo muy popular en la región. Se dice que el lienzo hoy entronizado en la iglesia lo halló en el convento San Francisco de Tunja un campesino de ese entonces gracias a la revelación que le hiciera San Francisco de Paula. En el mes de septiembre, y especialmente en la época de fin de año, los chinavitenses rinden homenaje a su santa patrona.
Casa Internacional Quirachim. Es una amplia finca de retiros espirituales a cargo de la diócesis de Garagoa. Cuenta con una granja integral, piscina, un lago para pesca y canotaje y canchas deportivas, escenarios para integrarse con la calma del campo y la vista fabulosa del valle de Tenza, donde, dice el sacerdote del lugar, la lluvia pasa de noche rocía el paraje que al día siguiente brilla por la tibieza del sol. Llama la atención que en la capilla se incrusta una inmensa roca que fue imposible mover del lugar de su hallazgo. Mayores informes. Padre Rigoberto Macías Barrera Cel. 313 2919867 / 313 2919862 / 310 5542779. Km. 3 vía Chinavita - Garagoawww.quirachim.com
Vereda Montejo. A 14 km del casco urbano se encuentra esta vereda, una de las más hermosas de Chinavita, por las lomas y praderas que tiene para caminar. Los recorridos son guiados por baquianos que entretienen con pasajes fantasmagóricos de leyendas indígenas.
CASCADA QUENQUENERA Y RÍO FUSAVITA
Se trata de un escenario fascinante de Chinavita metido entre las montañas. La cascada Quenquenera es un torrente acuático de 20 metros de altura propicio para baños naturales en verano y exclusivamente para su contemplación durante el verano, cuando aumenta el nivel y la fuerza del agua. Camino a este lugar se halla el cristalino y pedregoso río Fusavita, silente entorno para cruzarlo sobre un puente colgante y en medio de la vegetación en la que habitan algunas serpientes y armadillos, entre otras especies.
Para llegar a la cascada Quenquenera hay que tomar la carretera destapada de Chinavita a Fátima, y en el km 13 iniciar la caminata de aproximadamente una hora. En la ruta se encuentra un misterioso hoyo, cuyo final se desconoce y que por sus características las gentes de la zona han comenzado a llamarlo el pozo de los deseos. Mayores informes. Pastor Cendales. Cel. 310 2544367 / 314 3898453.
TENZA
Calificado como uno de los pueblos más bonitos de Boyacá, Tenza llama la atención por su iglesia, el marco de la plaza central y la uniformidad de sus casas blanquecinas con ventanas y portales color verde. Localizado 83 km al sur de Tunja, este municipio es un patrimonio artesanal y arquitectónico; prestigio logrado gracias a sus casas, museos y el trabajo de cestería realizado por un buen número de los habitantes.
Complementan los atractivos sus jardines y los paisajes de los alrededores, entre ellos, la laguna del Volcán, la cueva de las Águila y el puente del Ingenio
Sutamarchán y sus atractivos
El nombre del pueblo es fusión de su original nominación indígena Suta, y del apellido del encomendero del siglo XVIII Pedro de Marchán, quien al morir dejó sus propiedades a los indígenas. Estos en agradecimiento bautizaron el caserío como se llama en la actualidad. El pueblo es anterior a la conquista de Pedro de Santana el 14 de diciembre de 1556, cuando la aldea estaba habitada por una tribu chibcha y esta a su vez gobernada por un cacique emisario del zaque de Tunja.
Aunque con el tiempo han crecido construcciones nuevas, Sutamarchán aún conserva muchas casas antiguas de tapia pisada y tejas de barro que hacen juego con la iglesia Nuestra Señora de la Salud, el mayor de los atractivos arquitectónicos del casco urbano. En el municipio, que se precia de tener un agradable clima de 18º C, se destacan los restaurantes y las fábricas de longaniza, el producto gastronómico que por su delicioso sabor provoca la permanente llegada de turistas, especialmente los fines de semana.
VEREDAS Y POSADAS TURÍSTICAS DE SUTAMARCHÁN
Las posadas turísticas de este pueblo se localizan en sus zonas rurales, algunas más cerca al municipio que otras, pero en todas el común denominador del paisaje campesino y de los cultivos de productos característicos de la región como la curuba, el tomate, la cebolla cabezona, la papa, el tomate de árbol, la papayuela y la gulupa. Algunos sitios como la vereda Roa regalan un panorama árido, pero fecundo y vistoso. En las veredas Pedregal Bajo, Ermitaño y Pedregal Alto, el panorama cambia por sus rutas en ascenso y las panorámicas del pueblo y su entorno, y por los sitios naturales, entre los que se destacan el Juraco del Diablo, La Chorrera y la peña de las Águilas.
CONVENTO DEL SANTO ECCEHOMO
A 8 km de Sutamarchán por la vía que conduce al municipio de Santa Sofía se halla este majestuoso claustro fundado por los frailes dominicos el 15 de marzo de 1620 y declarado bien de interés cultural de carácter nacional en 1998. Por su condición de lugar de retiros espirituales el convento es llamado también monumento universal al silencio.
En el interior se destacan los jardines y los arcos sostenidos por 33 columnas que representan los años vividos por Jesucristo en la tierra. Dentro de los salones y recintos se exhiben altares, pinturas, ornamentos litúrgicos, sagrarios, libros antiguos y tallas de madera. Mientras que en el templo se observan las imágenes del Santo Eccehomo y el Divino Rostro, esta última con los ojos abiertos o cerrados, según lo determine el estado del alma de quien lo observa. Así reza la tradición del sagrado lugar.
El monasterio, el más importante atractivo de Sutamarchán, está abierto al público todos los días de 8:30 a.m. a 4:30 p.m. Mayores informes. Miguel Tolosa Cel. 310 8849666 en Bogotá Tel. (1) 2886373 / 2886376 www.conventosantoeccehomo.com
PARQUE NACIONAL DEL OLIVO
En la finca La Capellanía, propiedad del municipio de Sutamarchán con una extensión de 166 fanegadas se está ejecutando la construcción de este parque temático que tendrá dentro de sus atracciones áreas de recreación, de camping y una zona agroindustrial. En el camino al parque se localizan las ruinas de lo que fuera una iglesia aborigen situada en el alto de Yuca.
RÁQUIRA
El marco de la plaza central y las casas de las calles principales son la evidencia de la creatividad sin límite de los artesanos raquireños y de otras partes de la región, quienes encuentran en este pueblo la mejor vitrina para exposición y venta de sus trabajos.
Al tiempo con la adquisición de muchas y disímiles artesanías, Ráquira provoca un flujo de sensaciones por el multicolor de las fachadas y el surtido de la mercancía. El destino otorga también la ventaja de llegar al origen de tanta inventiva, a los talleres en los que se moldea la arcilla, sobre tornos o en moldes. Allí se entiende por qué hasta el pueblo parece hecho en arcilla por los mismos alfareros reconocidos internacionalmente.
Para llegar a Ráquira, que en lengua aborigen quiere decir pueblo de ollas, se deben recorrer 14 km desde Sutamarchán, pasando por Tinjacá, localidad reconocida por las artesanías en tagua o el llamado marfil vegetal.
MONASTERIO LA CANDELARIA
En medio del llamado desierto de la Candelaria, a 7 km de Ráquira, surge el monasterio La Candelaria, el primero en su género que construyeron los monjes agustinos recoletos en América. Su existencia proviene del siglo XVII.
El lugar es eminentemente un recinto dedicado al silencio, los retiros espirituales y los oficios religiosos, donde se conserva una colección de arte colonial. La imponente obra se caracteriza por el templo, los jardines interiores y los arcos con cimientos de columnas en piedra. Se destacan seis cuadros de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos exhibidos en la iglesia, así como un museo de óleos y antigüedades.
CASCADA LA PERIQUERA
Por la ruta que conecta a los pueblos de Villa de Leyva y Gachantivá y a 2 km de la vía principal se llega a este paraíso por el que corren estrepitosamente varias cascadas de magnífico esplendor. Desde la entrada de la reserva por un sendero demarcado en piedra se llega al lecho de la más alta y majestuosa de todas, que circula por entre un arborizado paisaje con senderos ecológicos y zonas para acampar.
En tiempo de verano el nivel desciende, de tal manera que las lajas sobre las que corre el agua se hacen visibles, sin embargo, y aunque aparentemente se vea fácil cruzar de de un lado a otro, no hay que hacerlo, por el peligro inminente de una caída al vacío. Mayores informes. Cel. 311 2190335 / 313 2977457
VILLA DE LEYVA
Considerado uno de los destinos más llamativos de Colombia por su estructura arquitectónica, este municipio hace parte de la zona de influencia de las posadas turísticas de Sutamarchán, desde las que se llega en un tiempo aproximado de media hora. Es reconocida la enorme plaza central de Villa de Leyva tapizada completamente en piedra, al igual que sus calles principales con abundantes cafés, restaurantes y almacenes de artesanías.
El municipio cercado por montañas es para ir de a pie y encontrar en cada paso sus templos y todos los recintos históricos que lo conforman, como el Museo del Carmen, el Convento de las Carmelitas Descalzas o las casas del precursor Antonio Nariño y el escritor José María Vargas Vila.
EL FOSIL Y EL INFIERNITO
En la vereda Monquirá, de la localidad de Villa de Leyva un campesino halló en junio de 1977 los restos esqueléticos de una enorme criatura prehistórica que vivió hace más 120 millones de años. La mayor parte del colosal pliosaurio del periodo Cretácico fue recuperada y restaurada en el mismo punto de su hallazgo, donde hoy funciona un museo que conserva una importante colección de fósiles y evidencias paleontológicas y geológicas. El museo está en el km 6 de la carretera Villa de Leyva - Santa Sofía y abre todos los días de 7:00 a.m. a 6:00 p.m. Mayores informes. Javier González Cel. 310 5700243.
A 2 ½ km del museo está El Infiernito, antiguo centro de observaciones astronómicas de los muiscas, quienes además rendían culto a la fecundidad. Los investigadores encontraron, entre otras evidencias, las enormes figuras fálicas que emergen en el desolado paisaje. Mayores informes Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (Uptc). Tel. (8) 7703122 museo_suamox_uptc@yahoo.com.co
EL VALLE DE TENZA
Es una extensa y bella depresión del paisaje sobre la que se ubican varios municipios del nororiente de Cundinamarca y el suroriente de Boyacá. Llegando desde Bogotá el primer pueblo boyacense de esta región es Guateque, luego siguen Sutatenza y Tenza de la provincia de Oriente; y más adelante Garagoa, Chinavita y Pachavita, de la provincia de Neira. El valle de Tenza se caracteriza por las amplias panorámicas en las que se advierten en la distancia las localidades que lo constituyen. Hay varios pisos térmicos con preponderancia de un suave clima templado.